COACHING Y NEUROPLASTICIDAD

En mi artículo anterior escribí sobre “Hábitos emocionales, creencias y adopción”, la idea de este segundo artículo es contarles acerca de las bases científicas sobre las que trabajo en las sesiones de coaching para modificar las creencias limitantes que podemos traer de nuestra historia anterior.

Es importante aclarar que esto vale tanto para el trabajo con niños/familias adoptivas como con todas las otras personas que se acercan para hacer procesos de coaching.


Comencemos definiendo el concepto de NEUROPLASTICIDAD:

Neuroplasticidad: modelar el cerebro

La NEUROPLASTICIDAD es la capacidad que posee el cerebro para cambiar y adaptarse ante nuevas situaciones. Es decir, de modificar y ampliar sus conexiones neuronales. Por tanto, puede decirse que el cerebro se adapta a los entornos y estímulos.

El cerebro es un sistema adaptativo que está en continua interacción con el medio ambiente, recibiendo constantemente información nueva, aprendiendo de la experiencia y modificando el comportamiento. Los últimos descubrimientos en neurociencia demuestran que el cerebro puede cambiar con esfuerzo e intención.

Según Norman Doidge, experto en neuroplasticidad cerebral, nuestros pensamientos modelan nuestro cerebro.

Recordemos que la función del coach es diseñar futuro, diseñar estados de ánimo que amplien el mundo de posibilidades de nuestros clientes. De esta manera podemos entrenar al cerebro para ser felices, para lograr objetivos, ejercitándolo y poniendo luz en los SI PUEDO en lugar de centrarnos en las limitaciones.

Sin duda la habilidad de tomar conciencia y a partir de ahí, re educarse, re aprender hábitos, comportamientos y la adquisición de nuevas habilidades en cualquiera de las competencias de la triada Ser, Saber, Saber Hacer demuestra que los procesos de coaching pueden influir positivamente en la re-construcción de los caminos neuronales al modificar creencias, generar nuevos hábitos, cambiar la forma de hacer y de ser.

A través de la reflexión sobre nuestra forma de pensar, abrimos las puertas a nuevas formas de pensar y, por lo tanto, a adquirir nuevos comportamientos creando de esta forma nuevas conexiones neurológicas. Estos cambios pueden manifestarse, por ejemplo, cuando vivimos positivamente algunas acciones que antes experimentábamos con desagrado, gracias a generar nuevos hábitos o comportamientos.

Deja un comentario

Ir a la barra de herramientas