Coaching y psicología

COACHING Y PSICOLOGIA
rESPUESTA DE RAFAEL ECHEVERRIA AL COLEGIO DE PSICÓLOGOS DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA

Hace unos días el Colegio de Psicólogos de la provincia de Córdoba emitió un documento y realizó diversas intervenciones en distintos medios hablando de la supuesta intrusión de los coaches en el terreno de la psicología.

En ese momento respondí al Lic. Diego Zapata, presidente del Colegio de Psicólogos explicando la posición de los coaches respecto del coaching y psicología. Esa respuesta fue tomada, con un poco de sarcasmo, por la gente de Infonegocios (como pueden leer aquí), medio en el que había salido la publicación original.

En relación a esto que cuento, Rafael Echeverría, uno de los padres y referentes del coaching, publicó un artículo/nota donde explica y de alguna manera responde a este documento.

Sobre esta nota me gustaría extraer algunas partes para que quede también aquí asentada la respuesta al Colegio de Psicólogos de la provincia de Córdoba.

Analizando el texto de Rafael Echeverría

La primera frase que me gustaría destacar del texto tiene que ver con la posición que se toma y el hecho de celebrar poder intercambiar opiniones sobre este tema para informar correctamente. Dice Rafael Echeverría:

Celebro la posibilidad de este intercambio pues permite disolver opiniones erradas sobre el coaching ontológico, las que posiblemente pudieran ser compartidas por otros, no adecuadamente informados sobre lo que somos, hacemos y buscamos.

Sobre la crítica en particular

Dice Rafael Echeverría:

Lo primero que sorprende en la crítica es el hecho de que ella nace, no de nuestras debilidades, sino de nuestras fortalezas.

¿Cuáles son estos elementos en los que se basa la crítica?

  • El coaching ontológico exhibe una “demanda (que) en las últimas décadas ha crecido de manera exorbitante».
  • Se nos critica por estar orientados a “la posibilidad de dominio … (sobre nuestras) decisiones y resultados”.
  • Se nos acusa de ser “un servicio que propone soluciones en todos los órdenes de la vida”. Ello no es así, Pero tras lo que se dice debo reconocer que hay algo válido, algo que le confiere sentido a lo que se señala. Hay sin duda una cierta transversalidad en nuestra práctica. Ello, nuevamente, creemos que es una fortaleza.
  • Se insinúa que los coaches ontológicos estarían motivados por el afán de ganar dinero y que han desarrollado una práctica lucrativa. En muchos casos ello es cierto, profesionalmente les suele ir bien. Pero esto es el resultado de la capacidad que exhiben de generar resultados (esos resultados que parecieran molestar a nuestros cuestionadores), de producir sostenidamente valor y satisfacción.
  • Una de las críticas que se nos dirige es la de estar usurpando un territorio que nos es ajeno, de invadir “actividades reservadas al título de psicóloga y psicólogo” y de habernos convertido en un agente de salud, como lo son muchos psicólogos, no todos. Esta crítica la desmentimos en forma categórica. Nos hemos caracterizado por reiterar una y mil veces que no somos agentes de salud, que nuestra práctica no es terapéutica. Y esto lo hacemos tanto en los espacios propios de nuestra formación, con nuestros alumnos, como en el espacio público. 

¿De que se trata entonces el coaching?

Se trata de una práctica que busca asistir al coachee para que pueda ver lo que en un primer momento no ve, de manera que pueda encarar problemas, aspiraciones y objetivos, permitiéndole enriquecer su existencia. Este es el desafío del que tiene que hacerse cargo el coach ontológico.

En este sentido es muy importante dejar en claro que los coaches estamos al servicio de nuestros clientes. No somos nosotros los que definimos objetivos o metas del proceso. Respetamos en todo momento la autonomía del coachee para la elección de sus objetivos a tratar en el proceso de coaching.

Como coach mi trabajo consiste en asistir al coachee (cliente) en el proceso de auto-indagación para que pueda fluir en la vida como está buscando hacerlo.

El coaching definido en el texto de Echeverría

Sobre este punto cito el texto de Rafael Echeverría:

No se trata, como señala el cuestionamiento, de una práctica caracterizada por la consigna reiterada e indiscriminada de un “tú puedes” ilimitado.

Tampoco se trata de un tipo de intervención que, “fomenta la culpabilización individual … sin concebir la vulnerabilidad” de las personas involucradas. Decir esto sólo comprueba el profundo desconocimiento de lo que hacemos.

Este desconocimiento alcanza su mayor altura cuando se señala que el coaching ontológico está basado en “un modelo infinito que anestesia la desesperación, pero sin fe”.

Frente a este tipo de críticas no podemos dejar de preguntarnos ¿por qué no se han acercado a conocer lo que hacemos? ¿Por qué estas descalificaciones arbitrarias?


La práctica del coaching ontológico es, por definición, no impositiva. El coach no está allí, para dar consejos, para emitir sus inclinaciones personales, para decirle al coachee lo que él o ella haría en su lugar o para imponer sus puntos de vista.

Podrá levantar preguntas que el coachee posiblemente no se hace, pero es siempre éste o ésta quién debe determinar la pertinencia de tales preguntas y ofrecer sus respuestas.

El coaching ontológico es la antítesis de lo que el cuestionamiento señala en el sentido de asumir un papel de “consejero divino en la tierra”. Su labor, como dijimos, no consiste en dar consejos.

Dar consejos no es hacer coaching. Su propósito, por el contrario, es poder servir de espejo para que el coachee logre mirarse con otros ojos y le sea posible descubrir los obstáculos de su propia mirada.

Las bases del coaching

El coaching no se sustenta en la psicología sino en la filosofía. El núcleo conceptual básico del coaching proviene de:

  • la filosofía profundamente anti-metafísica de Friedrich Nietzsche
  • la ontología existencial de Martin Heidegger y de la hermenéutica de su discípulo Hans-Georg Gadamer,
  • la filosofía del lenguaje desarrollada primero, desde Cambridge, por Ludwig Wittgenstein y, más adelante, desde Oxford, por J. L. Austin

A estas alturas pienso que la acusación de que lo que hacemos es una “pseudociencia”, una propuesta “sin justificación científica y sin respaldo académico”, se cae por su propio peso.

Hemos sostenido que el núcleo de lo que hacemos, en efecto, no es la ciencia, sino la filosofía. Pero hemos advertido que, desde la filosofía, estamos en interacción permanente, rigurosa y diversa con las ciencias. Sostener que lo que proponemos no tiene respaldo académico, sólo vuelve a demostrar la ignorancia y falta de rigor que subyace en las críticas que se nos hacen.

Rafael Echeverría

En síntesis

A continuación pondré el enlace completo al texto de Rafael Echeverría pero quiero dejar mi conclusión personal antes de finalizar.

Creo que la opinión y justificación del documento del colegio de psicólogos tiene por detrás un tinte de «miedo» por los espacios de estabilidad que se están tocando y quizás sienten que se están perdiendo.

Vivimos, ahora más que nunca, en un espacio cambiante pasando de un terremoto a otro, de un ciclón a otro, de un día normal a una cuarentena obligatoria. Esto exige que todos estemos a la altura de los nuevos desafíos que provienen de todas las direcciones.

Sería genial poder encontrar espacios de intercambio y cooperación entre coaches y psicólogos de manera tal de centrar nuestras energías en priorizar a quienes solicitan nuestros servicios o no en cuidar una quintita que tenemos miedo perder.

De mi parte me encuentro abierto al diálogo y al intercambio. Suerte a todos!

Pueden leer el texto completo ingresando a: https://www.newfieldconsulting.com/coaching-ontologico-y-psicologia/

Nos vemos en el próximo post!!!

Christian Diani
COACH

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