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Adopción y coaching: recorriendo juntos el camino

Adopción y coaching, un proceso de acompañamiento

Hablemos del proceso de adopción

¿A qué llamo proceso de adopción en este post en particular? Cuando empecé a escribir este artículo pensé en mi experiencia como padre adoptivo y pude visualizar claramente tres momentos del proceso:

  • La preparación para tomar la decisión de comenzar el proceso de adopción con todo lo que ello implica.
  • La espera una vez tomada la decisión.
  • La vinculación y convivencia cuando los niños llegan a nuestra vida.

Y al pensar en las etapas en particular me encontré reviviendo momentos, situaciones, experiencias que me enseñaron mucho en ese momento y que hoy, a la luz de mi formación, entiendo que podría haberlas enfrentado mejor si hubiera tenido a mano herramientas de acompañamiento durante las mismas.

La decisión y la espera

Adoptar ya es una decisión tomada
El proceso de decisión tiene altos y bajos, espacios de reflexión que deben ser aprovechados

Tomar la decisión no es algo que se haga de un momento para el otro. Supone atravesar duelos, resignificar historias, pensarse con un otro dependiendo de nosotros, entender que todo cambiará para siempre de una manera u otra cuando la decisión esté tomada.

Es en este tiempo donde es sano y saludable cuestionarnos acerca de ¿Cómo nos/me vemos/veo como padres/padre/madre?, ¿Cómo nos imaginamos como familia?, ¿para qué quiero formar esta familia?, ¿A qué cosas voy a tener que renunciar en pos de esto que estoy decidiendo? ¿Qué cosas son para mi irrenunciables?

Muchas veces este proceso de decisión y este tiempo de espera está teñido por el romanticismo como en las películas de Hollywood o las series de Cris Morena, pero hoy, habiendo cruzado el río, les digo que es un tiempo de autoconocimiento y auto-cuestionamiento que debemos aprovechar para poder llegar preparados y con respuestas concretas a la próxima etapa del camino.

Hacer de la espera una espera activa con procesos concretos de cuestionamientos y autoconocimiento profundo nos permitirá poner cimientos a la construcción que estamos en este momento encarando.

La vinculación y convivencia

El proceso de vinculación en la adopción es una montaña rusa de sensaciones, emociones, sentimientos y situaciones que debemos recorrer a cada instante…

Cuando el llamado llega y un juez o jueza nos dice que hay un proyecto viable para nosotros la montaña rusa se pone en movimiento.

Cada día, cada hora, cada minuto será un nuevo desafío. Conocer al otro, conocernos en vinculación, entender que le pasa, que trae en su mochila, que necesita, que me produce su presencia, que hago con sus “exigencias”, como pongo límites, y un sinfín de situaciones que nos pondrán a prueba todo el tiempo.

Una vez más necesito tener cimientos fuertes, raíces profundas, conocer mis emociones y sentimientos, … necesito conocerme, conocer mis límites, mis expectativas, mi espacio de negociación para poder interactuar de la mejor manera.

Si en el tiempo de espera pude cuestionarme, conocerme, descubrirme, limpiar los duelos, las expectativas ajenas depositadas en mi sobre la familia, sobre como yo debo ser como padre/madre, como mi hijo debe ser como hijo en “esta” familia, y me puedo comportar de forma flexible la montaña tendrá bajadas menos estrepitosas y subidas menos empinadas.

Si en el tiempo de espera construí una manera de comunicación sólida y eficaz, si practiqué una escucha activa, si entendí que las emociones me hablan y hablan a través mío, y empecé a reconocerlas, a entenderlas y a vivirlas de la mejor manera (inteligencia emocional), mi estar siendo padre con mi futuro hijo ciertamente fluirá mejor.

La invitación

La invitación es hacer un verdadero proceso de autoconocimiento antes de atravesar el proceso de adopción. Es poder adquirir herramientas que nos permitan hacer el tránsito más fluido y la experiencia más “placentera” para cada una de las partes.

Conocerse, escucharse, indagarse, cuestionarse, ponerse a prueba, cuestionar mis modelos, encontrar mis creencias ocultas (las que me limitan y las que me potencian) harán que la vinculación y la convivencia, si se dan, sean menos “espinosas”, y si no se dan, no generen en mi una sensación de fracaso, sino un aprendizaje y entendimiento de porqué no se dió.

Christian Diani
COACH – MAT 14 407

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